• Es capaz de trabajar enfocado al cliente interno y externo.
• Domina las habilidades sociales del individuo alfabeta del siglo XXI.
• Labora en equipos de trabajo que atienden de principio a fin los procesos que generan productos y servicios orientados a un cliente interno o externo.
• Trabaja con criterios de resultados.
• Ha transformado las relaciones laborales en relaciones comerciales dentro de la organización.
• Ha aprendido a venderle servicios a la empresa y a la sociedad.
• Ha desarrollado un espíritu emprendedor.
• Esta a la vanguardia en las tecnologías de la información.
• Ha hecho de su trabajo un oficio.
• Trabaja con enfoque a los indicadores y la visión de la organización en la que presta sus servicios.