Atendiendo a la nueva realidad que existe en el mundo de las organizaciones contemporáneas, los líderes sociales deben asumir un papel más protagónico, para comprender y actuar como activos agentes de cambio, en armonía con los directivos de las instituciones, para lograr que estas se muevan en las cadencias que demanda el mundo globalizado que nos ha tocado vivir.

El líder social debe mostrarse más decidido, en el desarrollo del capital humano de sus colaboradores, con un enfoque que permita a la vez el engrandecimiento de los trabajadores que lidera y el crecimiento sustentable de las organizaciones a las que ambos pertenecen. Para lograr lo anterior, se hace necesario apuntalar las estrategias para el fortalecimiento de sus habilidades y conocimientos, que lo lleven a construir un liderazgo auténtico, acorde a las exigencias de la nueva economía global.